domingo, 19 de diciembre de 2010

Para cuando no estés



Y si suelto tu mano, volaras lejos.

Ya no respiraras de mi aire ni saborearas mi piel.

Todo se va poniendo frío, y no se que hacer.

Te arriesgas a quererme sabiendo que solo somos pasajeros en un reloj cuya arena va cayendo rápidamente.

No quiero extrañarte, no puedo ser débil. Me prometí no buscarte en mis pensamientos.

Tus hermosos ojos me compran; tu delicado y sofisticado acento me susurra sentimientos que tenia olvidados.

Eres una bella rosa creciendo en primavera, y yo solo un viejo árbol de otoño.

Que desamor, que desconsuelo, saber que ya nunca más te volveré a ver.

Te acordarás de mi alguna vez ? Lo dudo.

Para cuando no estés, el viento ya no traerá tu calor.

El frío de mi cuerpo será un acompañante a mi depresión que te recuerda.

A dónde caeré bajo este cielo tormentoso que humedece mi débil ser?

Ya no quiero saber de ti, ni verte en mis sueños, fotos o pensamientos.

Moriré siendo solo una cicatriz más en tu memoria.

Ojala desaparezcas de mis deseos y que un aura mística borre tu imagen de mi como si nunca te hubiera conocido.

Deseo que mi boca adquiera un sabor amargo para así olvidar tu dulce lengua que me atrapaba, y tus excitantes labios que me amaban.

Para mañana solo seremos sombras que se mezclaron por un momento.

domingo, 20 de junio de 2010

Ya es hora de irnos





Hoy la sangre coagulada patea a mis entrañas.
Que dulce sabor en mi interior.
Veo sombras en cada rincón de esta deshabitada habitación impregnada con encierro y humedad.

Qué crueldad cometeré? Cuál calmante probaré? Qué salida encontraré?

Una campera negra colgada me saluda frente a mí. Tal vez sea la prenda que me acompañe en el fin.

Diez serán suficientes? Con una botella de alcohol que ya hace tiempo expiró.

Mis paspados labios se parten en un ardor producido por la muerte que espera sentada a mi lado, tomando un café, y viendo enamorado a mis desencantados ojos.
“Ya nos vamos. Aguántame” escupe mi boca con un hilo de sangre y putrefacción.

Que desconsuelo. Qué final. Caigo sin fuerzas para atrás, recordando fracasos, desamores, tristezas y rencores.

Desde cuándo comenzó esta sensación de repudio hacia esta vida sucia e insana?




Trato de volver a esos recuerdos mientras me apago …….
**

martes, 14 de julio de 2009



Creo que esta noche en soledad
será un velorio para mi alma.
Solo queda esperar
que mi mente duerma en la calma.

La penas bailan en mi interior
y me acunan aquí en mi cama.
Me siento triste, tan inferior.
Solo hay caminos sin esperanza.

Y cuando me intento levantar,
dejando atras a mis locuras.
Algo me pesa, y no doy más.
Siempre me gana esta amargura.

Ya no quiero soñar más,
pòrque el sueño es irreal.
Prefiero ser pesimista y realista,
que buscar lo que no está.

Y si la soledad me ha elegido,
para a su lado anclar.
Por algo habrá sido,
solo quiero estár en paz.

Ya he buscado esos besos,
que me permitan salir.
Pero sin suerte, mi amor,
nunca ha llegado a mí.




miércoles, 13 de mayo de 2009



Justo ahí, donde mi alma sabe que caerá; te veo,
te veo allí, sentada en la soledad.
Porqué tan triste??
Qué espera tu ser???

A ti me intento acercar,
pero mi sombra retrocede jalando mi cuerpo hacia mi definitiva lejanía.
Tus tiernos ojos me ven???
Eres capaz de percibir que mi triste aura susurra que te necesito conmigo???

Quiero. Quiero pero no puedo. Algo más fuerte que yo me limita a hablarte.
En mis ilusiones mis manos acarician toda tu piel.
Mi nariz huele tu dulce y exquisito aroma.
Mi boca deja marcas en tu cuello y tu pecho.
Tus suspiros al besarte alimentan mis pasiones y necesidades de ti.

Una brillante luz de realidad choca contra mis oscuros ojospara avisarme que soñar no sirve de nada.
Y si, de que sirve la fantasía de algo que nunca va a pasar o existir???

Veo como te levantas de esa fría soledad, y tu rostro se transforma al alcanzar una calida compañía.Un caballero, guapo, masculino, de esos que te gustan a ti…..que les gusta a todas; llega para abrazarte y sellar tus labios en un hiriente beso que parte mi pecho.
Las aves ven como mi patético y fracasado ser se mantiene inmóvil recibiendo los golpes del desamor.

Algo dentro de mi enferma cabeza me dice que debo afrontar la realidad, nunca podré estar contigo.

domingo, 10 de mayo de 2009

La Muerte del Elfo



He despertado en tinieblas,
recostado en mi húmedo mal estar.
El suelo teñido de rojo,
me indica que es mi final.

Miro el nublado cielo,
cargado de oscuridad.
Las arpías me están mirando,
esperando sus deleitar.

Intento tomar mi arco,
pero no logro a este alcanzar.
Mi mano yace sin fuerzas,
mi alma de a poco se va.

Ni duendes, grifos, ni gnomos,
han logrado mi amistad.
Fui solo una sombra perdida,
sin sueños ni sensibilidad.

Aún recuerdo a ese niño,
riendo en felicidad.
Hoy solo un triste adulto,
muriendo en la soledad.

Solo una vez he amado,
dueña de mi debilidad.
Diosa de la traición y el dolor,
que una noche aplastó mi vanidad.

Maldita vida injusta,
que de todo me ha hecho desconfiar.
Cual orcos, todos traicioneros,
por la espalda han de atacar.

Y finalmente al infierno,
los demonios me atarán.
La muerte me ha atrapado,
y nunca me soltará.

martes, 21 de octubre de 2008




El viento me acompaña y me dice que no soy de aquí.
Que mi lugar está en otra parte, dónde la realidad es distinta y el amor es algo especial.

El viento sabe que me siento solo, perdido, vacio y deprimido.
Caminando entre las sombras de la humanidad y la humedad del aire.

El viento ve que la lluvia de mis ojos depuran mis temores y miedos.
Todos pasan a mi al rededor sin notarme, y yo busco algo que no se que es.
Besos? Caricias talvez.


El viento me acompaña y me dice que en algún lugar por fin me sentiré bien.
Sabe que no es aquí, ni talvez por allí. Pero se que me guiará, y por fin, ya no me sentiré uno más.

martes, 19 de agosto de 2008




Tu ventana estaba abierta, y la brisa acariciaba tu piel.
Te vi desde fuera. La tentación fue más fuerte.
Tu cuerpo rodeado por la fina sabana se fue desprotegiendo dejando todo su aroma al aire de mi olfato.
Mi lengua saboreaba de ante mano a la dulzura de tu sangre, tu cuello era el plato más exquisito que había tenido frente mi vista.

Me siento a tu lado, en la suavidad de tu lecho.
Tu despertar aún no nos acompaña.
Estás inofensiva ante mis deseos y tu ser.
Mi mano rozando tu pecho lo convierte en un punto de excitación que se endurece al tacto.
Ya a tu lado, mis labios chocan contra tu cuello, mis manos aprietan tu vientre, y tu gemir estimula mi deseo.

Siento como tu cuerpo se debilita de a poco; unas gotas de sangre, pasan de tus hombros hacia la intersección de tus senos.
La noche avanza, mientras nuestros cuerpos pegados sienten como se desbordan de placer y lujuria.

Desde tus espaldas te domino. Tu alma es mía.

lunes, 12 de mayo de 2008


Llovía mucho. La tormenta me gritaba. Sus lágrimas me humedecían la piel.
Encontré un refugio, que por lo que supuse, estaba abandonado, por lo menos exteriormente.
Entre a la antigua casa marchita por el tiempo. Subí por una escalera y llegué a una calida pero gran habitación. Sin duda, la parte inferior del hogar no estaba para nada abandonada.
Visualice de arriba a abajo la habitación. Una araña colgaba del techo pero ninguna de sus lámparas alumbraba las penumbras del lugar. Estas eran peleadas por el cálido resplandor de una estufa a leña. La habitación también resguardaba un viejo sillón verde, muy finamente tapizado, un mueble de madera que escondía finezas y..............una sombra.......una sombra femenina.
La sombra cambiaba de forma en las frías paredes de la habitación. El exterior soplaba fuerte. El frió y la tormenta empañaba las ventanas.
Mi voz escupió sorpresa, al ver que la sombra culminaba en una persona que yacía en silencio en las tinieblas, y en soledad, hasta mi llegada.
Mi voz regresó a mi chocando por el alto techo, y volando en un eco resonó en todo mi alrededor.
La dama se apartó del rincón en cual se camuflaba y con su fino camisón y sus pies descalzos camino hacia la estufa y se arrodillo en la alfombra, la cual yo aún no había visto.
Ella me miró y me pidió que me posara a su lado. Sus delicados brazos me abrazaron, su cabeza se apoyo en mi pecho, sus ojos desprendieron las penas de años de soledad y dolor.
Mi alma se partió con tal imagen, aunque no la conocía en lo absoluto, su aura me daba mucha paz.
Esa noche, la tormenta nos miró, la estufa nos abrigó, la suave alfombra nos acaricio.
Nuestros cuerpos se fusionaron. Nuestros besos no cesaron.
Su mirada tierna me miró, y me di cuenta que ellos nunca habían mirado así alguien anteriormente; en ese momento su corazón era mío, y todo mi ser de ella.
Esa noche la amé como nadie, como nunca.
Nunca más volví a amar.
Cuando desperté, la lluvia había parado y el sol miraba a la tierra. La estufa había consumido toda la leña. La habitación....ya no era una habitación, solo paredes rajadas sin color ni personalidad.
Yo estaba ahí, solo, tirado en el suelo. La alfombra se había evaporado junto con mi felicidad.

Nunca más vi a esa muñeca. A esa hermosa dama.
Ya ha pasado un largo tiempo desde ese día.
Mi vida ya se desvanece de este mundo, pero yo aun espero volverle a ver.




miércoles, 7 de mayo de 2008


Sus oidos sintieron el engaño, sus ojos presenciaron la lejanía, sus manos tocaron el olvido.
La hermosa princesa camina con sus pequeños pies descalzos por los arbolados caminos del bosque oscuro, dónde el sol no logra ser un visitante diario.
La fresca brisa acaricia su cansada piel. Sus almendrados ojos, cual catarata, escupen recuerdos de un ayer más placentero.
El presente ruge en sus pies contra el cesped, en su mirada humeda, en su esperanza muerta.
Ya no le queda nadie.
El amor maternal que alguna vez le concedio una oportunidad en esta vida, hoy es un espectro perdido que intenta encontrar el espiritu de su hija, para poder abrazarla y cuidarla.
El amor de su amado, nunca fue verdadero amor.
La dama camina eternamente en el olvido de los vientos.
Ya no hay voces que la encuentren, solo sombras y sonidos en una penumbra que la atrapa en su soledad.

lunes, 1 de octubre de 2007


Mi sombra en un triste viajante que te busca, te busca por cada rincón de las frías calles y no te encuentra. Donde estás? Susurra un eco en mi cabeza. Y allí, te vi;, siendo amada por otro ser, dándote lo que yo alguna vez te dí;. Besos dulces, caricias relajantes, susurros excitantes.


En esa vista tan triste frente a mis oscuros ojos, mi sombra me deja y mi alma se derrumba. Mi largo pelo cae sobre mi rostro, y una lágrima de dolor se esparce hasta mi boca.

Ya no siento nada, solo el salado sabor de esa ultima lágrima que derrame por ella. Soy egoísta, lo se, no pude soportar ver la felicidad en su expresión y su dulce sonrisa.

No puedo soportar que este bien, que sea amada; yo aquí; solo como un alma en pena que ya no siente más que el peso de la depresión cayendo en mis hombros.


Santiago Allía